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Te deseamos que siempre tengas salud, felicidad y éxito. Y que tengas unas maravillosas fiestas de fin de año.

Date: 12/10/2011

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Una bella historia de navidad. Espero que la disfrutes

Juanito empezó a sentir frío, estaba sentado afuera de su casa, en la nieve.

Juanito no traía puestas ningunas botas, no le gustaban y de todos modos ni tenia una. Los tenis delgados que tenia puestos tenían unos hoyos y estos no ayudaban a mantener el frío fuera.

Juanito había estado en el patio cerca de una hora y por mas que trataba no se le ocurría ninguna idea para el regalo de Navidad de su mamá.

Mientras movía su cabecita pensaba “Esto es inútil. De todos modos aunque se me ocurriera una buena idea. No tengo dinero para gastarlo”.

Desde que su papa había fallecido tres años atrás, la familia de cinco había tenido problemas. No era por que a la mama no le importara o tratara. Simplemente no había suficiente dinero. Ella trabajaba de noche en un hospital, pero la sueldo que le pagaba era bajo y no lo podía estirar mucho.

Lo que a la familia de faltaba de dinero y cosas materiales, lo tenían en abundancia en amor y unidad familiar.

Juanito y sus tres hermanas –dos mayores que el una menor. Se encargaban de la casa cuando la mama no estaba. Las tres hermanas ya habían hecho unos regalos de Navidad muy bonitos para su mama.

De alguna manera no parecía justo. Ahí estaba la noche de Navidad y él no tenia nada que darle.

Limpiándose una lagrima de su ojo. Juanito pateo la nieve y luego empezó a caminar hacia donde estaban las tiendas.

No era fácil, tener seis años y sin papa – especialmente cuando necesitaba a un hombre con quien platicar.

Juanito camino de tienda en tienda, mirando cada decoración en las ventanas. Todo se veía tan bonito y al mismo tiempo inalcanzable.

Empezaba a obscurecer y Juanito con cierta resistencia empezó a caminar de regreso a casa – cuando de repente sus ojos miraron el reflejo de los últimos rayos de la puesta de sol regflejarse en algo en la banqueta. El se agacho y descubrió una monda de diez centavos. Nunca antes nadie se había sentido tan rico como Juanito en ese momento.

En el momento que tomaba su gran tesoro encontrado, su cuerpo sintió una emoción y un calor interno y camino hacia la primera tienda que vio.

Su entusiasmo rápidamente fue enfriado cuando vendedor tras vendedor le decían que no podía comprar nada con esos diez centavos.

Luego vio una florería y se metió y espero en línea.

Cuando el dueño de la tienda le pregunto qué que necesitaba, Juanito le mostró su moneda de diez centavos y pregunto si podría comprar una flor para dársela de regalo de Navidad a su mama.

El dueño de la tienda miro a Juanito y sus diez centavos, luego puso sus manos en los hombros de Juanito y le dijo que esperara ahí, que iba a ver que podía hacer”

Mientras Juanito esperaba el miraba todas esas flores tan hermosas y aunque era un niño, se daba cuenta porque las mamas y las niñas les gustaba mucho las flores.

El sonido de la puerta cerrándose, cuando el ultimo cliente se iba, hizo que Juanito regresara a la realidad. El solo en la tienda empezó a sentirse solo y un poco asustado.

De repente, el dueño de la tienda apareció y se dirigió al mostrador. Ahí ante los ojos de Juanito, estaban doce rosas rojas de tallo largo con hojas verdes y una pequeñas floresitas blancas todas amarradas con un moño plateado.

El corazón de Juanito se paro casi cuando vio que el dueño de la tienda ponía las rosas en una caja blanca. “Bien, joven son diez centavos” –dijo el dueño, poniendo su mano para que le dieran los diez centavos. Muy lentamente Juanito movió su mano para darle los diez centavos al señor. Podría esto ser cierto? Nadie le había querido dar nada por diez centavos.

Sintiendo la duda del niño, el dueño de la tienda agrego, “Por coincidencia tenia esta docena de rosas en especial por diez centavos. Las quieres? Esta vez Juanito no dudo ningún segundo. Y cuando el señor le puso la caja en las manos, Juanito supo que era verdad.

Saliendo de la tienda mientras el dueño le abría la puerta Juanito escucho decir, “Feliz Navidad”.

Cuando el dueño de la florería regresaba adentro su esposa le preguntaba que con quien estaba hablando que había pasado con la docena de rosas rojas. Todavía viendo a través de la ventana y limpiándose las lagrimas de los ojos, contesto “ Una cosa muy rara me paso en la mañana. Mientras arreglaba todo para abrir la tienda, creí escuchar una voz diciéndome que apartara una docena de mis mejores rosas para un regalo muy especial. No estaba seguro en ese momento si me estaba volviendo loco o qué. Pero aparte las rosas de todos modos.

“Luego, hace unos minutos, un pequeño niño quería comprar una rosa para su mama con diez centavos. Cuando lo mire, me vi a mi mismo muchos años atrás. Yo también era un niño muy pobre con nada para regalarle a mi mama en Navidad. Un hombre con barba que nunca supe quien fue me para en la calle y me regalo diez dólares para que le comprara un regalo de Navidad a mi mama.

Cuando vi a ese pequeño esta noche, me di cuenta quien era esa voz. Y puse una docena de mis mejores rosas”

El dueño de la florería y su esposa se abrazaron y salieron al aire frío, pero de alguna manera ellos no sintieron frío.

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