1(800) 642-1422 eduardo@betteremployees.net

 

A continuación te comparto una hermosa historia de navidad. Espero la disfrutes

Juanito empezó a sentir frío, estaba sentado afuera de su casa, en la nieve. No traía puestas ningunas botas, no le gustaban y de todos modos ni tenía unas. Los tenis delgados que traía puestos tenían unos hoyos y estos no ayudaban a mantener el frío fuera.

Juanito había estado en el patio sentado cerca de una hora y por más que pensaba no se le ocurría ninguna idea para el regalo de Navidad de su mamá.

Mientras movía su cabecita pensaba “Esto es inútil. De todos modos aunque se me ocurriera una buena idea. No tengo dinero para comprarlo”.

Desde que su papa había fallecido tres años atrás, sus tres hermanas y su mamá habían tenido problemas.

No era porque a la mamá no le importara o no tratara. Simplemente no había suficiente dinero. Ella trabajaba de noche en un hospital, pero el sueldo que le pagaban era bajo y no le alcanzaba para mucho…

Sin embargo, lo que a la familia le faltaba de dinero y cosas materiales, lo tenía en abundancia en amor y unidad familiar.

Juanito y sus tres hermanas –dos mayores que él y una menor. Se encargaban de la casa cuando la mama no estaba. Las tres hermanas ya habían hecho unos regalos de Navidad muy bonitos para su mama.

De alguna manera para Juanito, esto no parecía justo. Ahí estaba la noche de Navidad y él no tenía nada que darle a su mama.

Limpiándose las lagrimas. Juanito pateo la nieve y empezó a caminar hacia donde estaban las tiendas.

No era fácil, tener seis años y sin papa – especialmente cuando necesitaba a un hombre con quien platicar.

Camino de tienda en tienda, mirando cada decoración en las ventanas. Todo se veía tan bonito y al mismo tiempo inalcanzable.

Empezaba a obscurecer y con cierta resistencia empezó a caminar de regreso a casa – cuando de repente sus ojos miraron el reflejo de los últimos rayos de la puesta de sol en algo tirado en la banqueta. Se agacho y descubrió una moneda de diez centavos. Nunca antes nadie se había sentido tan rico como Juanito.

En el momento que recogía su gran tesoro, su cuerpo sintió un calor interno y una gran emoción, y camino hacia la primera tienda que vio.

Su entusiasmo rápidamente fue enfriado cuando vendedor tras vendedor le decían que no podía comprar nada con esos diez centavos.

Luego vio una florería y se metió y espero en línea.

Cuando el dueño de la tienda le pregunto qué que necesitaba, Juanito le mostró su moneda de diez centavos y pregunto si podría comprar una flor para dársela de regalo de Navidad a su mamá.

El dueño de la tienda miro a Juanito y sus diez centavos, luego puso sus manos en los hombros de Juanito y le dijo que esperara ahí, que iba a ver que podía hacer”

Mientras Juanito esperaba miraba todas esas flores tan hermosas y aunque era un niño, se daba cuenta porque las mamas y las niñas les gustaban mucho las flores.

El sonido de la puerta cerrándose, cuando el último cliente se iba, hizo que Juanito regresara a la realidad. Y empezó a sentirse solo y un poco asustado.

De repente, el dueño de la tienda apareció y se dirigió al mostrador. Ahí ante los ojos de Juanito, estaban doce rosas rojas de tallo largo con hojas verdes y una pequeñas florecitas blancas, todas amarradas con un moño plateado.

El corazón de Juanito casi se paró cuando vio que el dueño de la tienda ponía las rosas en una caja blanca. “Bien, joven son diez centavos” –le dijo el dueño, poniendo su mano para que le dieran los diez centavos.

Muy lentamente Juanito movió su mano para darle los diez centavos al señor. ¿Podría esto ser cierto? Nadie le había querido dar nada por diez centavos.

Sintiendo la duda del niño, el dueño de la tienda agrego, “Por coincidencia tenia esta docena de rosas en especial por diez centavos. ¿Las quieres?”

Esta vez Juanito no dudo ningún segundo. Y cuando el señor le puso la caja en las manos, Juanito supo que era verdad.

Saliendo de la tienda, mientras el dueño le abría la puerta, Juanito escucho decir, “Feliz Navidad”.

Cuando el dueño de la florería regresaba adentro, su esposa le pregunto que con quien estaba hablando, y que había pasado con la docena de rosas rojas.

Todavía viendo a través de la ventana y limpiándose las lágrimas le contesto a su esposa: “Una cosa muy rara me paso en la mañana.

Mientras arreglaba todo para abrir la tienda, creí escuchar una voz diciéndome que apartara una docena de mis mejores rosas para un regalo muy especial.

No estaba seguro en ese momento si me estaba volviendo loco o qué. Pero aparte las rosas de todos modos.

“Luego, hace unos minutos, un pequeño niño quería comprar una rosa para su mama con diez centavos. Cuando lo mire, me vi a mi mismo muchos años atrás.

Yo también era un niño muy pobre con nada para regalarle a mi mama en Navidad. Un hombre con barba que nunca supe quien fue, me paro en la calle y me regalo diez dólares para que le comprara un regalo de Navidad a mi mama.

Cuando vi a ese pequeño esta noche, me di cuenta de quién era la voz que escuche. Y supe que la docena de mis mejores rosas que aparte eran para ese niño”

El dueño de la florería y su esposa se abrazaron y salieron al aire frío, pero de alguna manera ellos no sintieron frío.

Esperamos que te haya gustado esta linda historia.

Te deseamos que tengas unas lindas fiestas navideñas y un maravillo nuevo año!

   

Hispanic Business Consultants

2510 N Grand Ave. Suite 101, Santa Ana, CA 92705     (714) 516-1111

 

 

Share This